
Olvidarte mujer, es más difícil que meter un dragón en un frasquito…
Olvidarte es más difícil que cantarle una canción de cuna a un elefante bebé … a puros gritos…
Porque no existe un río del olvido, existe un mar de la memoria, y en ese mar desembocan todos los ríos del olvido del mundo y en sus aguas se diluye cualquier posibilidad de olvidar…
Y ahí quedan flotando recuerdos y naufragios, momentos felices y zozobras, pasiones e incertidumbres en fin, todas las astillas del madero con el que se construye un gran amor…
Olvidarte es más difícil que tomar un café con palillos
(lo harán los japoneses?), que atrapar por los puños y ponerle una inyección a un mosquito… En fin, más difícil que morderse el codo o entrelazar los dedos de los pies…Así de complicado es olvidarte…
Por eso voy a zurcir bien la herida por donde escapa mi llorar, con una aguja perdida que busco en un pajar. Y al terminar la faena, voy a pasar un camello por el ojo de la aguja en cuestión, tal vez así consiga olvidar…

O tal vez conseguir mil ladrillos, construir una pared, y cuando esté terminada derrumbarla de nuevo, para construirla otra vez, tal vez así logre cansarme en extremo y sacarte de mi mente …
No, creo que tan sólo es otro de mil inútiles intentos …
porque olvidarte es más difícil que meter un dragón …
en un frasquito, y yo …
simplemente no te puedo olvidar.
Algunos recuerdos quedan grabados a fuego y este es uno de ellos, puedo ser un gran olvidadizo, pero el tiempo me está demostrando que nunca voy a ser un buen olvidador. Y que en el reino temporal de la amnesia no tengo cabida, ni silla donde sentarme, conclusiones a las que llego al tratar en vano de desprenderte de mi mente…
Y me esfuerzo e intento…
Pero básicamente es inútil…
por más que trato, me esfuerzo, no lograr meter ningún dragón en un frasquito…

El proyecto de la liga de Futbol de Primera División de 12 equipos nunca ha sido un proyecto descabellado para nuestro país, lo descabellado era tratar de meterla a la fuerza y con calzador, para salvar al Firpo o al Águila, que peleaban el descenso punto x punto hace un año.

Al cambiar la página
la escena se desvanece
se pierde
se disuelve
hace un “fade” a azul.

Un día de estos, hace años ya, unos cuantos a decir verdad, estando con toda la familia en misa, esas misas para niños que ponen a los chiquitos adelante y el sacerdote que no se las quiere tirar de el “Steve Jobs de la teología” habla en lenguaje coloquial, Monseñor Delgado (que lo maneja muy bien) trataba de explicar a los niños las diferencias entre el cielo y el infierno, el bien y el mal, entre “arriba y abajo”, empezó a preguntar a los niños si preferían ir “arriba o abajo”.