
Tu piel y toda la belleza que encierra
duerme desnuda, esta noche
entre las sábanas de mi madriguera.
Aún jadeante, fiera en reposo
perlas de sudor te navegan en torrentes
nunca pensé que esto pudiera suceder
aunque no he hecho más que soñarlo …
constantemente.
Hice una camándula con todos tus “noes”
cada rechazo, cada desplante no hizo más
que fortalecerme.
Ante cada aparición de tu rostro, mujer
pinté óleos imaginarios con el más sutil de mis pinceles
el de saberte inalcanzable
pero por alguna razón
nunca distante de mis quereres.
Hasta que se derrumbó el castillo de naipes
sobre el cual reinabas
distante
altiva
y como muchas de los ruidos de las cosas al caer
fue fuerte la caída …
fue un estrépito sonoro y artero
y en medio de la confusión y lo incierto
te aferraste a lo único que en tu vida había sido
constante
verdadero
certero …
Y ese siempre fui yo.
Y tras entregarte a mis brazos y caricias
como posesa
obsesa
como nunca te habían dejado
como nunca te daban permiso
después de aullarle ambos al unísono
a la luna
y a este cuarto de 5 x 2
que es del amor nuestra cuna …
yaces
duermes
al fin tienes paz …
Y yo te observo
sin pensar en el amanecer de mañana
que puede llegar a ser terrible
porque te puedes marchar
de mis límites
me aferro a la madrugada
que es lo único tangible
mi hermoso sueño voluble ...
y me aferro a todo lo probable que resulta
este asunto
de lo imposible ….

Todos aquellos que se reconfortan y regocijan, en la desdicha de otros, o sea, son felices por la desgracias de los demás y no por los logros propios (de hecho no tienen ninguno), cerebros masturbaticios de cuarta categoría, van a tener que buscar ….

La vida da vueltas, igual que el planeta, en junio 2013 celebrábamos nuestro décimo campeonato (“Por la décima !” gritábamos los firpenses), en junio del 2014 llorábamos el descenso (la afición, de los jugadores muy pocos tenían ya arraigo taurino) …en junio del 2015 …celebraremos el ascenso ?

En septiembre de 476 d. C., el comandante bárbaro Odoacro obligó al emperador romano occidental RomulusAugustus a dimitir de su cargo. El cronista de Constantinopla,Marcellinus Comes escribiría en la década de 510 que cuando "Odoacro, rey de los godos, tomó el control de Roma", el "Imperio occidental del pueblo romano ... pereció".