
Monstruo bicéfalo, angustia recalcitrante, repugnate creación de Satanás, criatura de saliva espesa y pegajosa, monstruo de la incertidumbre, de la intriga, del “nosequevaaserdemimañana”, bestia cruel y hedionda, te expulso y te condeno a vivir eternamente afuera de mis adentros.
Animal, engendro cuadrúpedo de las dudas, del temor, de la inseguridad y del miedo, invento nauseabundo de los que quieren vernos arrastrados, agarrándonos la cabeza de la desesperación por las calles de este país que tanto amamos, leviatán insensato e inquisitivo, de la cual se lucran unos cuantos con el llanto de otros muchos, piltrafas de mierda, vomitivas, les pego una patada en sus soberanos traseros y los remito a vivir afuera de mis adentros.
Engendro procaz del acoso financiero, que desvelas y te robas las pocas horas de paz de nosotros, habitantes de esta tu tierra de la que no sé quién te ha nombrado propietario, espantajo que ahorcas la ya contraída garganta de mis compatriotas y que con “ganas” pretendes timarnos a todos y hacernos creer que todo está bien, cuando la miseria nos va acorralando y lo único que abunda es la escasez de dinero… estafermo usurero y roba sueños, te mando al exilio lejos, afuera de mis adentros…

Porque adentro de mis afueras tengo una enorme necesidad de una minúscula partícula de paz, tranquilidad, decencia y sobretodo… sinceridad, que me es tan difícil encontrar hoy en día, y una irremediable y aflictiva, colosal e imperante necesidad de afecto…
Por eso ratas, monstruos, energúmenos, parásitos, bestias, plagas, ladrones y oportunistas vayan yéndose a donde realmente pertenecen…
O sea… afuera de mis adentros…

Hablando las cosas en claro, y definiendo que es y que no es un “asesino serial”, se define un asesino en serie como alguien que asesina al menos a dos personas en eventos separados que ocurren en momentos diferentes.

El 24 de abril de 1854, el alto y rubio emperador de Austria, Francisco José, de 23 años, se casó con Elisabeth Wittelsbach, su prima de dieciséis años, sorprendentemente hermosa, conocida por sus amigos y en la historia como Sisi. No era ella la destinada a ser la última Emperatriz de Austria, despojos de lo que fuera el Gran Sacro Imperio Romano Germánico.